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Oraciones y chismes en torno al Sínodo

Oraciones y chismes en torno al Sínodo

En una de las últimas audiencias en plaza San pedro, el Papa saludó a peregrinos de lengua española, provenientes de España y de diversos países de Latinoamérica, y les dijo entre otras cosas estas palabras:

“Les pido por favor que no falten las oraciones de todos por el Sínodo. Necesitamos oraciones, nochismes. Que recen también los que se sienten alejados o no están habituados a rezar”

Leyendo después tres noticias que tienen relación con las materias del próximo Sínodo, me he preguntado si los protagonistas de esas noticias habrán tenido en cuenta las palabras del Papa. Quizá no; seguramente, no. pero a mi me viene bien considerar que sí, porque las palabras que han dejado escritas son verdaderas “oraciones”, y no “chismes”, en torno a los temas centrales del Sínodo sobre la Familia.

La primera noticia –oración– escrita la protagoniza el Card. Caffarra. En un artículo: “Fe y Cultura frente al matrimonio”, se plantea los problemas con los que se enfrenta el Evangelio del matrimonio; y se pregunta por qué en la Iglesia:

“Se ha ignorado de hecho el magisterio de San Juan Pablo II sobre la sexualidad y el amor humano. (…) ¿Cómo y por qué no ha sabido hacer tesoro de ella también en mérito a la pregunta antropológica de la que estamos hablando? ¿Hasta qué punto en la Iglesia se tiene conciencia del hecho de que la teoría de «género» es un verdadero tsunami, cuyo objetivo no es principalmente el comportamiento de los individuos sino la destrucción total del matrimonio y la familia?” (Caffarra).

La segunda noticia –oración– nos la da el periódico francés La Croix, con una entrevista al al Card.Muller. Al responder a una pregunta sobre los católicos divorciados y vueltos a casa, y su vida sacramental, dice:

Es imposible tener dos esposas. Si la primera unión es válida, no es posible tener luego otra que sea válida. Un camino de penitencia es posible, pero no una segunda unión. La única posibilidad es volver a la primera, la unión legítima, o vivir en la segunda unión como hermano y hermana. Esta es la posición de la Iglesia, de acuerdo con la voluntad de Jesús. Yo añadiría que siempre es posible tratar de obtener la nulidad en un tribunal eclesiástico“.

Lógicamente, esas palabras finales de Muller sobre la “nulidad”, presuponen la existencia de indicios claros, razonables, que permitan una sentencia de declaración de nulidad.

Como se ve, tanto Caffarra como Muller están tratando de subrayar la doctrina de la Iglesia sobre la realidad natural y sobrenatural-sacramental del matrimonio que hemos vivido los cristianos desde los comienzos.

Y la tercera de estas oraciones , y quizá puede llamar un poco la atención, se la debemos a dos modistos conocidos, que han estado en estos últimos días en los periódicos del mundo occidental, porque me supongo que en Africa, en Asia, en Oceanía, habrá pasado completamente inadvertida, y con razón, esta polémica.

Los modistos son los italianos Dolce& Gabbana. Los dos, que reconocen su homosexualidad, no han tenido empacho alguno en afirmar, y con tonos claros y sin ningún complejo, que todos los niños y niñas anhelan, y tienen derecho, a un padre y a una madre; y que, por tanto, es un mal para las criaturas el ser adoptadas por uniones entre homosexuales, hombre o mujeres, en las que no encontrarán jamás, a la vez, al padre, y a la madre.

La reacción inmediata de apoyo que han recibido de miles de niños -hoy adultos- que han sufrido esa “adopción”; les ha compensado largamente de los ataques virulentos que les han lanzado diversos grupos de homosexuales, mujeres y hombres.

La pregunta que se hace Caffarra sobre la teoría de “género”, es muy significativa e invita a reflexionar, porque en el Sínodo se trata de reflejar la Misericordia de Dios con todos que acuden a ella, y a la vez, de reafirmar la Verdad de Dios sobre el Matrimonio, válida también para todos.

¿Son conscientes quienes defienden la Comunión de los de la “segunda esposa” o de las del “segundo esposo”, de que esa posibilidad sería un paso para que la teoría de “género” solicitase el “derecho” de asentarse en la Iglesia?.

Ernesto Juliá Díaz

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