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Colección: Teología Sistemática
Encuadernación: Rústica
Año de edición: 2004
Páginas: 241

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Descripción del producto

¿Es posible hablar de Dios?. ¿Sigue siendo necesario hacerlo?. En 1956, Daniélou se hacía estas preguntas, cuya pertinencia no ha hecho sino crecer.
Se puede, se debe hablar de Dios, porque el mismo Dios nos ha hablado. Ésta es la tesis mantenida por el autor que pretende ayudar a quienes buscan a Dios a tientas y guiar a un mejor conocimiento a quienes ya lo conocen.

 

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detalle de producto

  • ISBN : 9788470574481
  • Páginas : 241
  • Encuadernación : Rústica
  • Año de publicación : 2004
  • Edición :

sobre el autor

Daniélou, Jean

Daniélou, Jean

J. Danielou. (Neuilly1905 – 1974) Teólogo francés, autor de numerosas obras de historia de la iglesia primitiva, liturgia, ecumenismo. En 1929 entró en el noviciado de la Compañía de Jesús de Laval, donde profesó el 21 de noviembre de 1931; fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1938. En 1941 llegó a París para preparar su doctorado en Teología en el Instituto Católico, en tanto que se desempeñaba como capellán del Grupo Católico de Letras, con el que empezó las peregrinaciones de estudiantes a Chartres; durante el mismo tiempo fue también capellán de la Escuela Superior Femenina de Sévres. En 1942 publicó su obra Le Signe du Temple ou de la Présence de Dieu, pequeño libro del cual él mismo dijo que contenía todo su pensamiento en forma embrionaria. Humanista y religioso a la vez, para sus dos doctorados -el de teología en el instituto Católico y el de Letras en la Sorbona- escogió un mismo tema: La doctrine mystique de saint Grégoire de Nysse. En 1943 sucedió al P. Lebreton en la cátedra sobre los Orígenes del cristianismo en el Instituto Católico de París. Hombre de diálogo y de convicción, supo unir a su tarea de profesor la de pastor. En 1944 fundó el Círculo de San Juan Bautista, que era un grupo de jóvenes con inquietudes misioneras del que Daniélou sería capellán y director espiritual; su objetivo era establecer relaciones amplias con los grupos no cristianos, para constituir comunidades cristianas sin que tuvieran que romper con su entorno cultural, algo así como hizo el primitivo cristianismo con las culturas semita, judeo-cristiana y greco-romana. En 1961 fue constituido decano de la Facultad de Teología del Instituto Católico, y al año siguiente el Papa Juan XXIII le escogió como "perito" para el Concilio Vaticano II y trabajó en el documento de la Gaudium et Spes. Fue consagrado obispo en París el 21 de abril de 1969 y Pablo VI le nombró cardenal 28 de abril del mismo año. Desde ese cargo, sin dejar sus tareas habituales, se constituyó en la voz que proclamaba la fidelidad al evangelio. Ver reseñas del autor